Segunda Guerra Mundial
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Paises Aliados en la Segunda Guerra Mundial.

Los Aliados de la Segunda Guerra Mundial fueron los países opuestos oficialmente a las Fuerzas del Eje durante este conflicto Armado que fue muy devastador.

La alianza clave se formó el 1 de septiembre de 1939, con la invasión de Alemania a Polonia dio inicio la Segunda Guerra Mundial. Gran Bretaña, Francia, Australia y Nueva Zelanda declararon la guerra a Alemania el 3 de ese mismo mes. Nepal, Terranova, Tonga, Sudáfrica y Canadá se unieron en los días posteriores. El 17 de septiembre, la URSS invadió Polonia desde el este y el 30 de noviembre, los soviéticos atacaron Finlandia. Al año siguiente, la URSS se anexó los estados bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) junto con partes de Rumania. El pacto germano-soviético llegó a su fin con la invasión alemana a la URSS, el 22 de junio de 1941.

Los Estados Unidos se unieron a los Aliados tras el ataque a Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941. La Declaración de las Naciones Unidas, el 1 de enero de 1942, se unieron oficialmente 26 naciones como aliadas, (La Declaración formó también las bases para la ONU), países como México y Brasil se unieron a la guerra por ataques por parte de los alemanes a sus navíos, aportando a la guerra participación significativa. La alianza informal de los 3 Grandes del Reino Unido, la Unión Soviética, y los Estados Unidos surgió en la última mitad de la guerra y sus decisiones determinaron la estrategia aliada alrededor del mundo.

La batalla del Atlántico
La batalla del Atlántico supuso la batalla de mayor importancia debido a que de su desarrollo dependía directamente la victoria aliada o del eje. Tanto el bando aliado como el eje protagonizaron una encarnizada lucha por las líneas de navegación del oceano Atlántico en el año 1942. Debido al lamentable estado de las tropas británicas tras la batalla de Inglaterra, la lineas del Atlántico suponía para Gran Bretaña la fuente de abastecimiento de material militar y armamentístico. Por este motivo se desarrolló una sangrienta batalla basada en el potencial submarino por parte de Alemania. Frente a los submarinos alemanes, los aliados decidieron proteger sus naves con fuerza aérea y submarina desarrollando sistema de comunicación y detección como el sonar y el radar. Además hay que sumar el nuevo sistema de navegación basado en un convoy protegido por diversas patrullas. Debido a este desarrollo y sistema de protección por parte aliada, los alemanes (con el almirante Karl Doenitz al mando) decidieron enviar sus submarinos a la caza de los buques enemigos. Dichos submarinos enviados por los alemanes son conocidos como las manadas de lobos de Doenitz. La respuesta aliada no se hizo esperar y en seguida contraatacaron con el envio de un número mayor de destructores y portaaviones con la finalidad de encontrar y neutralizar a los submarinos alemanes.Tras este masivo envio de tropas al oceano se desarrollo un intenso bombardeo sobre los astilleros alemanes causando numerosos destrozos en los submarinos en construcción. Aunque Alemania pudo reponerse de este ataque ya no podía luchar contra los innumerables recursos aliados por lo que la victoria de la batalla del Atlántico cayó de parte de los aliados sobre finales de 1943
Operación Barbarroja..


La Operación Barbarroja (en alemán: Unternehmen Barbarossa) fue el nombre en clave dado por Adolf Hitler para el plan de invasión de la Unión Soviética por las Fuerzas del Eje durante la Segunda Guerra Mundial.

La operación abrió el Frente Oriental, que se convirtió en el teatro de operaciones más grande de la guerra, escenario de las batallas más grandes y brutales del conflicto en Europa.

La Operación Barbarroja significó un duro golpe para las desprevenidas fuerzas soviéticas, que sufrieron fuertes bajas y perdieron grandes extensiones de territorio en poco tiempo. No obstante, la llegada del invierno ruso acabó con los planes alemanes de terminar la invasión en 1941. Durante el invierno, el Ejército Rojo contraatacó y anuló las esperanzas de Hitler de ganar la batalla de Moscú.

En el ideario de Hitler estaba la expansión hacia el Este dentro de su política de "espacio vital" (Lebensraum en alemán), aunque esta era una aspiración rusa previa a la Primera Guerra Mundial. Ya en 1918 en la Paz de Brest-Litovsk, los bolcheviques habían desistido de extender su gobierno a las ex regiones del Imperio Ruso de Polonia y los Países bálticos.

Como se puede leer en el libro de Hitler Mein Kampf (Mi Lucha), la guerra contra los soviéticos es una cruzada de Europa contra Asia: se trata de enviar al fondo del continente asiático a quienes hacen correr al "Nuevo Orden" europeo y nacionalsocialista los mismos riesgos que hacían correr los hunos de Atila a la Europa romana. El territorio conquistado se convertiría en el espacio vital que satisfaría las necesidades de tierra y materias primas para la población alemana durante siglos.

En diciembre de 1940, el Führer firma la Directiva nº 21, denominada Operación Barbarroja, que contempla la invasión relámpago de la Unión Soviética, que debía ser aniquilada, teóricamente, en una sola campaña de apenas un par de meses. El plan definitivo de Hitler era avanzar simultáneamente con tres Grupos de Ejércitos, que debían revolverse continuadamente, para cercar a los ejércitos soviéticos en enormes maniobras de tenaza y embolsamientos, para aniquilarlos posteriormente.

Hitler la nombró así en honor de Federico I, Friedrich I, en alemán, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico durante el siglo XII, llamado Barbarroja por el color de su barba. Su reinado representó el apogeo del Sacro Imperio Romano Germánico, considerado el Primer Reich por los nacionalistas alemanes. La fama y el significado moderno de Federico I Barbarroja está unido al comunismo alemán del siglo XX. Barbarroja fue un referente para los nacionalistas alemanes que pretendían reunificar el país bajo un poder fuerte, como el del emperador.

Como se ha mencionado, Adolf Hitler ha decidido tomarse la guerra en el frente del Este como una Cruzada y así se lo advierte a sus generales, recordandoles que la Unión Soviética no ha firmado las convenciones de Ginebra y que no se trata de hacer alarde de espíritu caballeresco. El Führer piensa poner los territorios conquistados bajo una severa administración alemana, "desbolchevizar" el país y ver hundirse el régimen soviético cuando él esté en posesión de lo que él llama las "ciudadelas del bolchevismo": Leningrado y Stalingrado.

En el momento del ataque estaba en vigor el pacto de no agresión germano-soviético de agosto de 1939, por el que ambas potencias se definían sus esferas de influencia en Europa oriental. El pacto sorprendió al mundo debido a la hostilidad mutua y a las ideologías diametralmente opuestas de los firmantes.Los preparativos alemanes
La Operación fue diseñada en un principio en diciembre de 1940, tras el fracaso de la batalla de Inglaterra. Hitler deseaba dividir sus fuerzas y no repetir el error de Napoleón Bonaparte de invadir un país tan extenso mediante un solo bloque de tropas; asismismo se ejecutaron diversas misiones de reconocimiento aéreo a lo largo de la frontera germano soviética. Se estructuraron tres grupos de ejército asignados para conquistar regiones y ciudades grandes de la Unión Soviética una vez que la invasión comenzara.

El Grupo de Ejércitos Norte fue asignado a la conquista de los países bálticos y de Leningrado (ahora San Petersburgo).[6]

El Grupo de Ejércitos Centro, el más poderoso en hombres y material, conquistaría Bielorrusia, participaría en la toma de Smolensk antes de dirigirse hacia la conquista de Moscú y la ocupación de las regiones centrales de Rusia.[6]

El Grupo de Ejércitos Sur debía tomar la totalidad de Ucrania,[6] sin dejar de lado la conquista de Kiev y continuar hacia el río Volga, teniendo como objetivo conquistar finalmente la región montañosa del Cáucaso, muy rica en petróleo.

Al final de los preparativos, la Wehrmacht había movilizado cerca de 3,2 millones de soldados hacia la frontera soviética, junto con un millón de soldados de países aliados y satélites, preparados todos para iniciar una ofensiva general desde el Mar Báltico hasta los Cárpatos, contando para ello con la entrada de Rumania y Eslovaquia en la guerra.

Existía, sin embargo, una discrepancia en los objetivos: mientras Hitler daba prioridad a la política y a la economía, deseando unirse cuanto antes a las tropas finlandesas en el norte y ocupar la riqueza agrícola de Ucrania en el sur; el Alto Mando deseaba destruir el centro de poderío militar soviético en Moscú, principal centro de comunicaciones del país.[6]

Los preparativos soviéticos
La Unión Soviética no era tan débil como aparentaba. A pesar de la Gran Purga stalinista, la industrialización sobre todo del sector pesado había progresado hasta convertir al país en la segunda potencia industrial del mundo. La producción de armamento fue aumentada en los años previos dentro del clima general europeo de rearme. En 1941 el ejército soviético sobrepasaba al alemán por un gran margen en cantidades de hombres y material, siendo los modelos de tanques T-34 y aviones Sturmovik en muchas ocasiones mejores que sus pares alemanes, asimismo la cantidad de tanques (siete veces más numeroso que sus oponentes alemanes[7] ), cañones de largo alcance y aviones de combate disponibles en la Unión Soviética resultaba ser mayor a la que Alemania y todos sus aliados pudiesen movilizar respecto de esas mismas armas, sólo faltaba modernizarse en táctica militar.

El número real de tanques, aviones de guerra y divisiones del Ejército Rojo era desconocido por el OKW (Alto Mando de la Wehrmacht) alemán y de este modo por Hitler, quien consideraba inferior y desmoralizado al Ejército Rojo. Por otra parte los análisis de los generales germanos y del propio Hitler se sustentaban en el pésimo desempeño de las tropas soviéticas durante la Guerra de Invierno de 1939 contra Finlandia, en la que el Ejército Rojo sufrió cuantiosas pérdidas en hombres y material frente al ejército finlandés, mucho más pequeño y peor equipado, al cual combatían.

Se ha determinado que el Ejército Rojo estaba en desventaja numérica respecto a la Wehrmacht precisamente en las guarniciones de regiones occidentales de la Unión Soviética[cita requerida], aunque sumando la totalidad de soldados soviéticos disponibles resultaba una cifra superior a la movilizada por Alemania y sus aliados. El Ejército Rojo podría movilizar casi cinco millones de soldados preparados ya en junio de 1941, pero para que tal diferencia fuese visible en combate era necesario primero movlizar grandes cantidades de tropas soviéticas desde Siberia, Asia Central y de la región del Extremo Oriente ruso, principalmente a las tropas que resguardaban los avances japoneses en Vladivostok.

La única gran desventaja soviética parecía ser la preparación táctica de sus oficiales para una invasión alemana. Tras la Gran Purga de 1936 Stalin ( una hábil maniobra de inteligencia alemana ideada por Reinhard Heydrich llamada el Incidente Skoblin ) había reforzado su poder dentro de la Unión Soviética pero para ello había ordenado encacelar o fusilar a varios miles de oficiales muy competentes del Ejército Rojo tales como el General Mijaíl Tujachevsky, (mentor de Heinz Guderian), al punto que de 90 Generales de Ejército solo 6 sobrevivieron la purga, y de 180 jefes de distrito militar solamente 57 vivían tras la purga, casi dos tercios de los comandantes de divisiones y de cuerpos de ejército habían sido arrestados o ejecutados. El resultado fue que tales puestos vacantes quedaron cubiertos por oficiales más jóvenes, carentes de experiencia dirigiendo tropas, y tras el recuerdo de las purgas muy pocos de estos jóvenes comandantes se atrevían a tomar iniciativas propias en combate o a dar sugerencias a sus jefes directos. Además la desconfianza de Stalin impulsó a que los nombramientos de jefaturas militares tras la Gran Purga tuvieran como base la "confiabilidad política" de los oficiales en vez de su habilidad y conocimiento militar.


La invasión
La invasión estaba inicialmente prevista para el 15 de mayo, pero la intervención de Mussolini en África Oriental contra la Somalia Británica y, sobre todo, su frustrada invasión de Grecia durante el invierno de 1940 hizo aplazar la operación, al verse Hitler obligado a socorrer a su aliado decretando la invasión de Grecia (Operación Marita). Por otra parte, como respuesta al golpe de estado en Yugoslavia que sustituyó al gobierno pro-alemán que había firmado el Pacto Tripartito, Hitler ordenó la invasión de Yugoslavia (Operación 25). En conjunto, la intervención del Tercer Reich en Grecia y los Balcanes retrasó la Operación Barbarroja cuatro semanas. Muchos autores sostienen que este retraso resultó, a la larga, fatal para el avance alemán, como ya había advertido en su día el Alto Mando.[6] Las fuertes lluvias de mayo difirieron los preparativos otros diez días.[6]

El domingo 22 de junio de 1941, a las 3:15 de la madrugada en un gigantesco frente de 1.600 km entre el mar Báltico y el mar Negro, los alemanes pusieron en marcha a más de 4 millones de hombres: 3,5 millones de alemanes y 1 millón de aliados aglutinados en 225 divisiones, junto a ello 4.400 tanques y 4.000 aviones [cita requerida], convirtiéndola en la operación terrestre más grande de la historia. En un principio el ejército soviético se derrumbó. Las fuerzas acorazadas alemanas se movieron rápido y lejos, aislando y capturando grandes cantidades de soldados enemigos y de su equipo. La Lufftwaffe se ocupó de destruir la mayoría de los anticuados aviones de las fuerzas aéreas soviéticas antes de que pudieran despegar. En un mes Bielorrusia y el Báltico estaban en manos alemanas aunque en el sur hubo que esperar a agosto para alcanzar el río Dniéper, ordenando Hitler que parte del grupo centro se dirigiera al sur para cerrar una tenaza en torno a Kiev, lo que provocó la mayor captura de soldados enemigos de la historia (más de 800.000), pero hizo retrasar el asalto a la capital soviética, aunque también ayudó a asegurar el flanco meridional del grupo de ejército centro.

Desde el primer día de la invasión, las tropas alemanas habían recibido en muchos pueblos soviéticos (especialmente en el Báltico , Belarús y Ucrania[7] ) la bienvenida de multitudes entusiastas que los contemplaban como libertadores de la opresión otrora del zarismo y entonces del bolchevismo,[7] pero Hitler despreció este apoyo, por considerarlo innecesario; en cuanto a los rusos, los consideraba subhumanos y, más tarde, mediante unidades especiales de las SS de Himmler, los trató con una dureza singular; al hacerlo, se enemistó con la gente común. Stalin, por su parte, abandonó astutamente su imagen intimidatoria que se había forjado durante la Gran Purga y apeló directamente a los civiles soviéticos llamándolos "hermanos y hermanas" en sus discursos radiales para mantenerlos unidos. Asqueados por la brutalidad alemana e inspirados por la propaganda que invocaba al nacionalismo soviético en oposición a la amenaza germana (y ya no a la simple adhesión ideológica al régimen), los civiles de la URSS se unieron a Stalin. Tanto alemanes como rusos trataban brutalmente a sus prisioneros, dejándolos morir de hambre (hasta se registraban casos de canibalismo), o directamente fusilándolos.

En Octubre, los alemanes se dirigieron a Moscú, el invierno estaba en curso, el atraso inicial de la Operación de 4 semanas resultó ser crucial para la paralización del avance, el fango de las primeras lluvias otoñales hicieron que las operaciones casi se paralizasen, aunque lograron una última victoria en Viazma, comparable a la de Kiev. Con los soldados alemanes logrando victoria tras victoria, los periódicos alemanes aseguraban que era una guerra prácticamente ganada. Las pérdidas rusas habían sido inmensas pero Stalin apeló al patriotismo mediante el recuerdo de la invasión napoleónica de 1812, trazando un paralelo entre ambos episodios, y olvidando momentáneamente toda ideología llamó a su pueblo a la defensa de la patria llamando al conflicto Gran Guerra Patria.

El derroche de vidas que prodigaban los rusos causaba asombro a los alemanes. La resistencia soviética (ver Historia militar de la Unión Soviética) sorprendió al mando alemán, que durante el verano había dado por aniquilado a dos tercios del ejército soviético tras cada batalla importante, pero que era capaz de reconstituirse gracias a una gigantesca reserva humana (la URSS era el país más poblado de Europa) y una industria bélica rápidamente repotenciada. Un ejemplo es la fortaleza de Brest-Litovsk en la frontera polaca: atacada el primer día de la invasión alemana, se planeó que su captura se realizaría en horas, sin embargo los soviéticos resistieron un mes entero. Lanzaron a grupos de soldados en asaltos suicidas contra posiciones alemanas. De igual forma, Smolensk, en el camino de Moscú, retrasó la ofensiva alemana por varias semanas.


Pearl Harbor

El 7 de diciembre de 1941 la aviación japonesa atacó la base naval de Pearl Harbor por sorpresa en Hawaii, donde se concentraba la flota de guerra norteamericana del Pacífico.
A cargo de la base norteamericana en Pearl Harbor estaba el almirante Kimmel, jefe de la Flota del Pacífico.
El bando norteamericano menospreció la capacidad japonesa, ya que, a pesar de haber indicios de un posible ataque, los americanos pensaban que esta operación requeriría los portaaviones japoneses, lo que no haría posible que el ataque fuera de forma simultánea
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